Pensando en el parto

Obviamente será necesario tomar muchas decisiones con el correr del embarazo. Algunas de ellas tendrá que tomarlas su médico, que generalmente las discutirá con usted. La mayoría de los médicos le explicarán todas las decisiones que deban tomarse a menos que, por supuesto, no medie el tiempo suficiente debido a una emergencia. Naturalmente, usted tiene todo el derecho de conocer las razones de las decisiones importantes; tales como la necesidad de realizar una cesárea o la inducción del trabajo de parto.
Algunas veces, las pacientes se sienten molestas porque no recibieron una explicación satisfactoria.

Si este fuera el caso, es mejor que lo discuta con su médico directamente, en lugar de callarse. Como alternativa, usted podría preferir discutir sus sentimientos con su obstétrica, que se los comunicará a su médico si fuera necesario. Nunca tenga miedo de preguntar.
Surgirán otras decisiones, empero, durante el trabajo de parto que deberá tomar usted por su cuenta. Necesitará pensar algunas de ellas con detenimiento antes de llegar a la instancia del trabajo de parto:

  • ¿A quién quiero conmigo?
  • ¿Qué ropa voy a ponerme: la del hospital o la mía? (Si elige la segunda opción, se recomienda que sea floja, práctica y no demasiado costosa.)
  • ¿A qué voy a jugar para pasar el tiempo durante las primeras etapas del trabajo de parto? (Se recomienda escoger juegos que no demanden demasiada concentración.)
  • ¿Tengo que llevar mi propia música?
  • ¿Qué posición es la más cómoda para adoptar durante el trabajo de parto y el parto mismo?
  • ¿Qué voy a hacer con respecto a la analgesia?

Puede que haya contestado a estas preguntas desde el comienzo. Por otro lado, puede sentirse insegura acerca de qué hacer, especialmente si está esperando su primer bebé. Si siente recelo y desconcierto, anímese: no va a estar sola.
Antes de decidir el lugar de internación, (es decir, suponiendo que pudiera elegir al respecto), pregunte acerca de las diferentes unidades de salud o visite los lugares para ver si satisfacen sus necesidades.
Las decisiones personales en la vida se toman mejor después de haber analizado toda la información disponible (y preferentemente creíble).


Descubrir las opciones
Crear un plan para el parto


a)¿A quién le creo?

Es imposible describir de antemano lo doloroso que será el trabajo de parto. Algunas mujeres dicen que resultó menos doloroso de lo que habían pensado; para otras fue mucho peor. Aquellas por las que tuvieron partos anteriores tendrán su propia experiencia como referencia. Naturalmente, las experiencias de dolor pasadas afectan la visión que tenemos del futuro. Mientras que las mujeres que tuvieron más de un parto aseveran que su experiencia respecto de dolor que sintieron fue similar en cada caso, es muy común escucharles decir que cada uno de sus trabajos de parto fue diferente. A pesar de que es cierto que con cada trabajo de parto, éste se vuelve más sencillo y rápido, este no siempre es el caso.

En otras palabras, la experiencia previa no es siempre un buen antecedente de lo que ocurrirá en el futuro.

Es inevitable que las mujeres que esperan su primer bebé tengan preconceptos y expectativas. Esto es perfectamente natural ya que ya han juntado opiniones de fuentes variadas: familiares y amigos, televisión, libros y revistas. Todas estas fuentes de información pueden, por supuesto, resultar de gran utilidad; sin embargo, podrían también llevar a conceptos erróneos o poco exactos. Algunas personas dan una visión demasiado rosa de lo que es el parto mientras que otras parecen concentrarse más en aquello que puede causar problemas. Existen aquellos amigos que deambulan por el lado oscuro de la vida y aprovechan cualquier oportunidad para contarle los aspectos más desagradables del parto. (Podemos vivir sin esta clase de amigos.). El hecho es que el parto será para algunas mujeres como una "brisa"; para otras, muy por el contrario, será bastante desagradable. No obstante, también es cierto que para la mayoría de ellas será un punto intermedio entre estos dos extremos.
En pocas palabras, la experiencia que todas tienen durante el parto será diferente. Tome, entonces, las experiencias de las mujeres con pinzas, especialmente las de aquellas llamadas "amigas" a quienes les encanta exagerar. Busque el consejo de las personas en quien usted confía y quienes saben de qué están hablando.

 

b) Descubrir las opciones

Las clases de analgésicos que están disponibles dependen, en alguna medida, del lugar donde planea tener a su bebé. Medidas simple como pueden ser las bolsas calientes y la petidina están generalmente en cualquier centro de salud en que tenga el bebé. Es posible tomar un baño o una ducha caliente al comienzo del trabajo de parto y muchas guardias de obstetricias de varios hospitales también tienen baño privado.

Puede haber o no TENS depende del entusiasmo que el lugar tenga por esta técnica, lo cual parecería variar considerablemente entre distintos centros. Si está contemplando la posibilidad de usar hipnosis, necesitara consultar a un especialista en la materia al comienzo del embarazo.

La mayoría de los hospitales en la actualidad no se oponen a su deseo de que su terapeuta esté presente durante el desarrollo del trabajo de parto; eso sí, a su propio costo. No es muy probable que cuente con acupuntura en todos los centros de salud.
Obviamente las instalaciones con las que cuentan los hospitales grandes no están disponibles en unidades pequeñas. Si planea tener un parto domiciliario, debe tener en cuenta que no será posible, por ejemplo, la administración de una peridural. La elección del método de analgesia se verá limitada y si se necesita una peridural, deberá ser transferida a la sala de partos de un hospital.

La mayoría de las mujeres reservan el lugar para tener a sus bebés en un hospital, clínica o sanatorio. Existen diferencias entre los distintas instituciones en la variedad de posibilidades que tendrá para elegir su técnica de analgesia y anestesia durante el parto. Existen varias razones que sustentan esto. Algunas unidades son simplemente demasiado pequeñas para poder ofrecer todos lo métodos de analgesia; es probable que los especialistas no cuenten con la experiencia suficiente para manejar algunos de ellos, o bien las instalaciones pueden no resultar del todo adecuadas. Solamente las unidades sanitarias más grandes disponen de anestesiólogos para ofrecer una peridural cuando se la requiere ya sea de día o de noche.
En cada centro, las opiniones del cuerpo obstétrico y el equipo de enfermería también tienen una influencia importante en las posibilidades de analgesia ofrecidas. Algunos de estos centros son más receptivos de la opinión del consumidor que otros. En los centros más progresistas, el cuerpo médico y el equipo de enfermería se encuentran regularmente para discutir sus conductas y analizar cómo pueden seguir mejorando el servicio. Ellos cuentan con un programa de educación prenatal bien organizado y buscan activamente la opinión de las pacientes sobre su experiencia en el servicio. En unidades como éstas usted tiene más chances de que sean más considerados y flexibles hacia los deseos de las pacientes que en las unidades dirigidas por un grupo que es indiferente a la opinión del consumidor.

En última instancia, su médico y su partera son los responsables de la seguridad del parto de su bebé. Ellos pueden tener sus propias impresiones sobre el método de alivio del dolor y pueden convencerla de preferir un método sobre otro. Naturalmente, usted debe guiarse por el consejo de quienes la atienden; ellos, por su parte, tienen la responsabilidad de explicarle sus puntos de vista mucho antes de que el embarazo llegue a término. Después de todo, usted tiene derecho a cambiar de opinión. Si tiene alguna preferencia especial, debería discutirla con su médico u obstétrica en los primeros momentos del embarazo. No tenga miedo de preguntarles qué tipo de analgesia utilizará y quién lo decide.

La mayoría de los obstetras y obstétricas consideran que las decisiones sobre cuál es el mejor método de analgesia deben quedar en manos de la madre.
Una paciente escribió al correo de lectores de una conocida revista:

"Estoy esperando mi tercer bebé para dentro de 12 semanas y me abruma pensar en algunos bemoles del parto. No llego a comprender por qué algunos médicos ven el dolor durante el trabajo de parto y el parto mismo de manera tan diferente a otros. A mi obstetra -así de amable y cuidadoso como es- le gustaría que "considerara" (para usar sus propias palabras) una manera de aliviar el dolor que no sea por vía peridural. Estoy completamente segura de que si él fuera a realizar una citoscopía u otro procedimiento quirúrgico, analizaría al dolor desde otra perspectiva y esperaría realizar una anestesia adecuada. No imagino nada menos natural, cariñoso y cuidadoso que sentir que las entrañas se estiran hasta el punto de quebrarse. Es un dolor horrendo."

Así que ¡tenga cuidado! Averigüe cuáles son las ideas del médico y de su obstétrica antes que nada. Pregunte si tendrá la libertad de elegir su propio método de analgesia. Si no llegara a ser el caso, pregunte por qué no puede. Después de todo, la mayoría de las madres son libres de elegir al médico que prefieren y el lugar donde les gustaría tener a sus bebés. Pero estas decisiones necesita tomarlas a principios del embarazo. Así que asegúrese de que las preguntas que haga se las respondan de manera adecuada y que se sienta satisfecha con el lugar donde va a tener a su bebé desde el comienzo.

Esto mismo se aplica en la anestesia durante la cesárea. Si media el tiempo suficiente y no hay contraindicaciones, la cesárea se puede realizar tanto con anestesia general como con peridural. Una vez más, según la experiencia, la mayoría de los obstetras en la actualidad dejan esta decisión a criterio de la paciente y su anestesiólogo. No todos lo centros de salud cuentan con anestesiólogos que tienen la experiencia suficiente para administrar un analgésico por vía peridural. Debido a esto, puede ocurrir que insistan en realizar una anestesia general. Si cabe la probabilidad de que necesite una cesárea, debe averiguar quién determinará el tipo de anestesia que se la va a administrar. Si no recibe respuestas satisfactorias a estas preguntas, tal vez prefiriera reservar su internación en otro lugar.

En resumen, no todos los centros de salud pueden ofrecer una amplia variedad de opciones de analgesia y anestesia durante el parto. Es mejor entonces averiguar todo lo que pueda antes de decidir el lugar en que va a nacer su bebé y la persona que cuidará de usted. En definitiva, usted es la que va a tener al bebé. Tiene todo el derecho de saber qué debe esperar si pide la administración de un analgésico o un anestésico. No puede desconocer tampoco las restricciones y limitaciones que pueden aplicarse a su internación desde el principio. Esto le evitará todo malentendido que pudiera, de otro modo, surgir y le permitirá realizar arreglos alternativos, con suficiente tiempo, si no está satisfecha.

 

c) Crear un plan para el parto

Con el propósito de ayudarla y alentarla a que piense en las opciones que tiene a su alcance con respecto a la analgesia durante el trabajo de parto, algunos hospitales la animan a que prepare un "plan para el parto" antes de entrar en franco trabajo de parto.
En el proceso de diseño de este plan, simplemente escriba en un papel sus preferencias para luego discutirlas con su médico u obstétrica. De esta manera, descubrirá lo que puede aparecer durante el trabajo de parto y se sentirá mejor preparada para tomar decisiones en cuestiones que están bajo su control.

Su plan para el parto debe cumplir la función de guía personal, para usted y para quienes cuiden de usted. Con el correr del tiempo, tal vez desee (o tenga que) modificar este plan.
Esto no tiene importancia: después de todo, los planes no son inmutables.
En cualquier caso, siempre es bueno mantenerse abierta a nuevas opciones. Trate de evitar tomar decisiones dogmáticas que puede lamentar después.
A pesar de que el plan para el parto no tiene peso legal, lo que se asienta por escrito puede crear dificultades quiere cambiar de opinión
Otra forma de ayudarla a prepararse para el dolor que sentirá y llegar a las decisiones acerca de los métodos de alivio de ese dolor es realizar un balance. Esta tarea es un poco más sofisticada que un plan para el parto y demanda más concentración. Con el fin de realizar dicho balance, primero tiene que confeccionar una lista de todas las alternativas que tendrá para elegir en orden de preferencia. Recuerde que puede que no todas estén disponibles o de que algunas pueden acarrear ciertas limitaciones. La lista también debe incluir aquellas alternativas que no le agradan. Por ejemplo, podría incluir: relajación, mantenerme en mayor movimiento posible, ducharme, masajes en la espalda, TENS, petidina, óxido nitroso y la peridural.
Una que haya completado la lista, tiene que analizar los beneficios reales de cada alternativa, una por una. Estas preguntas pueden ayudarla:

  • ¿Cuál será el grado de efectividad?
  • ¿Qué efectos colaterales puedo llegar a experimentar?
  • ¿Es posible que afecte a mi bebé?
  • ¿Me voy a sentir una debilucha o una fracasada si pido medicación o, por el contrario voy a sentir que tengo sentido común?
  • ¿Qué va a pensar mi pareja?

Estas son algunas de las preguntas básicas que usted debe analizar. Probablemente existan otras. Tal vez odie la idea de usar una mascarilla, por ejemplo, o puede tener miedo a las agujas. Una balance le ayudará al menos a identificar los temas de importancia y a planificar en consecuencia.

Si espera su primer bebé, es a menudo de gran ayuda tratar de imaginarse durante el trabajo de parto. También puede incluir a su pareja en este ejercicio si así lo desea. Naturalmente va a anticipar la existencia de dolor pero no podrá saber su intensidad. Puede ser que resulte "pan comido" pero también podría ser el caso de que fuera muy desagradable. También puede resultar útil recordar otras experiencias de dolor que haya tenido e su vida: dolores menstruales, un miembro fracturado, o cirugías anteriores. Teniendo en mente estas experiencias, usted puede "ensayar " algunas de las opciones que ya analizó cuando realizó el balance. Hágase algunas preguntas hipotéticas tales como:

  • ¿Cuánto dolor puedo imaginar?
  • ¿Cuánto dolor puedo manejar sola?
  • ¿Qué voy a hacer si resulta ser peor de lo que imaginé?

Las primeras dos preguntas pueden responderse haciendo un registro en una escala imaginaria. Esto que sigue es un buen ejemplo.

¿Cuánto dolor puedo imaginar?
Ninguno ___________________________ El peor imaginable

¿Cuánto dolor puedo manejar sola?
Ninguno ___________________________ El peor imaginable

¿Qué voy a hacer si resulta ser peor de lo que imaginé?
Ahora está en condiciones de confeccionar la lista de sus elecciones en orden de mérito pero tenga en cuenta los resultados de su balance. Es probable que piense que en la vida existen cosas mucho más atractivas que ensayar una situación de dolor pero los ensayos imaginarios de este tipo han sido de gran utilidad en otras situaciones. (Los atletas profesionales, por ejemplo, pueden mejorar sus marcas si aprendieron a ensayar mentalmente su rendimiento de antemano.)

La confección de planes para el parto y de balances la ayudan a tomar decisiones cuando llega el momento porque usted ya ha analizado todas sus opciones y comparó los beneficios y sus costos. A pesar de que se haya decidido acerca de qué tipo de analgesia querrá utilizar, sigue valiendo la pena que analice algunas de las alternativas. Se sentirá mejor preparada si deseara cambiar de idea especialmente si ya ha imaginado tal eventualidad.

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