El parto: eternamente asociado al dolor
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Desde siempre se ha asociado al parto con el dolor. Durante toda
nuestra historia se han adoptado medidas que ayudaron a aliviarlo.
Se conocen registros de prácticas de exorcismo en las antiguas
civilizaciones de Babilonia, Egipto, China y Palestina.
Los primeros intentos de aliviar el dolor se basaban fundamentalmente
en la sugestión y la distracción de la paciente.
La primera contemplaba el uso de anillos, collares, amuletos y
otros encantos mágicos mientras que la última incluía
la contraestimulación, es decir, la inducción a
un estímulo de dolor tan fuerte que distraía a las
mujeres del dolor original.
En la Edad Media, se comenzaron a utilizar varios brebajes con
hierbas preparados con extractos de amapola, mandrágora
y cáñamo. Existen pruebas de que el alcohol también
se utilizaba durante el trabajo de parto.
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A principios del siglo XIX, se introdujeron otros
'remedios'. En 1806, Miller presentó una tesis, titulada
"Means of Lessening Pain of Parturition" (Medios para
aliviar el dolor durante el parto) en la que recomendaba el ejercicio
vigoroso, el sangrado y una variedad de medicaciones destinadas
a inducir al vómito. ¡No hay dudas de que tales tratamientos
resultaban muy efectivos para distraer a las mujeres de la sensación
de dolor!
En la historia de la medicina abundan los casos en que se han
abrazado los nuevos tratamientos con entusiasmo bien intencionado
pero poco efectivo. La incorporación de la anestesia y
otros métodos de alivio del dolor durante el parto durante
el siglo XIX y principios del XX no escapó a la regla.
Algunos médicos se vieron tan seducidos por los poderosos
efectos de las drogas nuevas que tenía a disposición
(cloroformo, opioides, 'el sueño crepuscular') que las
utilizaban indiscriminadamente. Sin embargo, la utilización
de drogas nuevas sin crítica alguna provoca invariablemente
una contrarrevolución. El uso excesivo de sedantes y analgésicos
durante el trabajo de parto a comienzos de este siglo fue el preludio
de la creación del movimiento llamado Movimiento en favor
del parto natural.
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Este movimiento se originó en 1914 cuando
Behan postuló: "Al igual que la menstruación,
el parto debería ser un proceso indoloro. Fue el avance de
la cultura lo que lo convirtió en doloroso ya que para las
mujeres de razas primitivas el dolor no existía."
El Dr. Grantly Dick-Read propuso el mismo argumento en 1933. Más
tarde, la filosofía de Dick-Read sufrió modificaciones
en otros países. Fue en 1947 que se describió el concepto
de psicoprofilaxis por primera vez por un psiquiatra ruso llamado
Velvovsky y fue años más tarde modificado por Lamaze
y Vellay en París en 1952. |
La educación prenatal, las técnicas de respiración
y la relajación ocuparon también un lugar de importancia
con esta técnica. Más recientemente, Le Boyer introdujo
un enfoque algo más novedoso aunque sustentado en conceptos similares.
A semejanza del movimiento del sueño crepuscular, la mayoría
de los enfoques mencionados con anterioridad estuvieron orientados a
satisfacer las necesidades de los consumidores.
Las técnicas del 'parto natural' que se sustentan
en manejo del dolor por medios no farmacológicos están
en su mayoría basados en prácticas que fueron descriptas
hace siglos. Estas técnicas gozan, en la actualidad, de la misma
importancia tanto se utilicen solas o bien como aditamento del uso de
drogas analgésicas. Sin embargo, no se utilizan de manera exclusiva
o rígida como lo describieron Dick Read y Lamaze. En nuestros
días, se alienta a las mujeres a 'sincronizar con su propio cuerpo'
durante el trabajo de parto y a adoptar las técnicas que les
resultan más apropiadas.
Tales técnicas, que reciben el nombre de técnicas de 'parto
natural', han tenido una importante influencia en el manejo del dolor
del parto a pesar de que no resulta estrictamente preciso que reciban
el calificativo de 'naturales' ya que la mayoría de ellas son
adquiridas. Técnicas tales como la contraestimulación
y la adopción de patrones de respiración especiales carecen
de toda naturalidad (reacción instintiva).
Lamentablemente, algunas personas tienden a pensar que
todo aquello que no es natural debe ser 'antinatural' y, en consecuencia,
malo o dañino. Esta visión un tanto romántica
del mundo natural desafía empero a la realidad: la naturaleza
no propicia situaciones benignas, especialmente durante el parto.
En la actualidad, muchas mujeres se enfrentan al trabajo de parto
con el objetivo de resistir el dolor tanto como les es posible antes
de pedir la administración de un analgésico. Esto es
perfectamente comprensible y natural debido a que la intensidad del
dolor durante el trabajo de parto es impredecible.
Para algunas madres es posible atravesar el trabajo de parto confiando
enteramente en sus recursos mientras que otras prefieren y necesitan
la administración de analgésicos. La manera en que elija
manejar el dolor durante su trabajo de parto será la opción
correcta para usted y para su situación personal: y para nadie
más.