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Analgesia
Peridural
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La analgesia peridural ofrece varios beneficios de importancia.
Proporcionan efectivo alivio del dolor sin causar sedación
o confusión mental. Es también de fácil
utilización si fuera necesario recurrir a un parto instrumental
o una cesárea. Por otro lado, existen complicaciones
o condiciones propias del embarazo en las que se recomienda
la administración peridural por razones médicas.
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Algunos ejemplos de estas razones son la existencia
de presión sanguínea alta, nacimiento prematuro,
embarazo gemelar, parto por vía vaginal e intento de parto
normal después de una cesárea previa.
Muchos estudios actuales muestran que los anestésicos peridurales
no sólo reducen sino también revierten prácticamente
todos las respuestas de estrés del cuerpo frente a una
situación de dolor durante el parto. Es por esto pues que
la respiración vuelve a la normalidad de manera que desaparecen
todos los efectos de la hiperventilación (fatiga, vértigo,
sensación de hormigueo). Los músculos por su parte
comienzan a relajarse, la presión sanguínea disminuye
y la química de la sangre mejora. |
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Existe asimismo evidencia de que la carga de trabajo
del corazón y las exigencias de oxígeno del cuerpo
también se reducen al tiempo que mejora el flujo de sangre
al útero.
Para terminar, cuando se coloca un catéter peridural en
su lugar es muy sencillo utilizarlo para otros procedimientos
en lugar de administrar anestesia general. Una cesárea
o un parto instrumental son ejemplos obvios. Se puede recurrir
a una peridural para remover la placenta si ésta no saliera
por sí sola (entre el 1% y el 2% de los partos) y para
proporcionar alivio del dolor después del parto (por ejemplo
después de una cesárea, hemorroides o dolor de espalda).
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| a) ¿De qué manera
actúan las peridurales?
Las inyecciones peridurales actúan depositando drogas
anestésicas locales en el recorrido de entrada y salida
de los nervios de la médula espinal. Esto ocurre en una
región que está por fuera del cordón espinal
llamada "espacio peridural". Los anestésicos
locales actúan como interruptores temporarios de la transferencia
de información (el dolor, por ejemplo) por estos nervios.
Las drogas anestésicas locales causan este efecto si se
las inyecta en los nervios.
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Si, por el contrario, se las administra debajo de la piel
simplemente causan que una zona pierda sensibilidad. Esta
zona dormida es una porción de la piel cuya sensación
depende de la actividad de los nervios pequeños que
se encuentran cerca del área de inyección
de los anestésicos. Un bloqueo nervioso como el que
ocurre en una consulta odontológica simplemente significa
que la droga anestésica local se depositó
en un nervio grande. El resultado es una zona dormida de
mayor extensión.
Los nervios que entran en la médula dorsal y salen
de ella pasan por el espacio peridural. Dichos nervios
son responsables de la transmisión de información
de tacto, temperatura y dolor a la médula espinal
y luego al cerebro.
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En sentido contrario, llevan órdenes a los nervios encargados
del "movimiento" desde el cerebro.
Los anestésicos locales depositados en el espacio peridural
suben y bajan y pueden cubrir muchos nervios grandes hasta las
piernas, la pelvis y el abdomen.
El grado de bloqueo que sufren depende de la dosis administrada.
La diseminación de una dosis de anestésico local
inyectada a través de un catéter ubicado dentro
del espacio peridural se grafica en la ilustración que
está en esta página.
Note que los efectos principales de la droga se manifiestan en
la región donde emergen los nervios espinales. Esto se
contrasta con el área de acción de los opiáceos
de administración peridural.
Existe una posibilidad de que el anestésico local afecte
los nervios del pecho que controlan la respiración y el
ritmo cardíaco. Esto podría ocurrir si se administrara
una dosis demasiado alta o bien si la aguja peridural se colocara
por error en el saco espinal (que requiere una dosis mucho menor).
Las administraciones peridurales pueden llegar a causar efectos
graves que ponen en peligro la vida de la paciente y es por esto
que las realizan los anestesiólogos especializados. Por
este motivo han probado ser muy seguras.
El espacio peridural
El espacio peridural es una región que se encuentra inmediatamente
fuera de un saco protector que contiene al cordón espinal.
Este cordón espinal termina al mismo nivel que el extremo
del hueso del tórax. Debajo de este nivel, los nervios
espinales que llegan hasta el abdomen inferior y las piernas descienden
un trecho dentro de este saco antes de abandonarlo. El fluido
existente dentro del saco les permite moverse antes la presencia
de una aguja que penetra en el saco ya sea de manera deliberada
o por error. Las paredes del saco se conforman de una membrana
gruesa llamada "duramadre".
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| b) ¿Cómo se aplica
la peridural?
Como ya se mencionó con anterioridad, los anestesiólogos
realizan aplicaciones peridurales aunque algunos obstetras y médicos
clínicos tiene también experiencia en este técnica.
Para administrar una droga por vía peridural es menester
que la paciente curve su espalda hacia delante lo más que
puede para facilitar así que el espacio existente entre
las vértebras se expanda. Algunos anestesiólogos
prefieren que la paciente se acueste de costado con las piernas
los más enroscadas posible de bajo del abdomen. Otros,
en cambio, prefieren que se siente en el borde de la cama, se
incline sobre una almohada y coloque las piernas sobre un banco.
Después de limpiar la piel con una solución antiséptica,
el anestesiólogo inyecta un poco de anestésico en
la espalda. La sensación de pinchazo dura solo unos segundos.
Luego, se introduce suavemente una aguja peridural hasta que dar
con el espacio peridural. Paso seguido, por lo general, se inserta
un catéter peridural a través de la aguja y después
ésta última se retira. Algunas veces el catéter
toca un nervio y causa un breve shock o "puntada" que
pasa por la pierna. Esto es completamente inocuo y se va en un
segundo.
Una vez que el catéter peridural se adhiere a la piel con
cinta adhesiva y se administra la primera dosis, se le pide que
se recueste de costado hasta que el anestésico haga efecto.
En principio, se controla la presión arterial varias veces
debido a que, por lo usual, baja luego de que se aplica un anestésico
peridural. De ser necesario, se aumenta la infusión endovenosa
para que usted reciba una "carga de fluido". El anestesiólogo
permanece con usted hasta se sienta cómoday se asegure
de que está todo en perfecto orden.
Usted podrá así recibir medicamentos anestésicos
adicionales según sea necesario sin tener que usar otra
aguja. El medicamento cubre los nervios y "bloquea"
el dolor, lo cual produce la analgesia peridural.

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| c) ¿Cuánto tiempo
tarda la peridural en hacer efecto?
Para ser realistas, usted debería esperar sentir algún
alivio al dolor a la media hora o más de haber pedido la
peridural. Tenga en cuenta el tiempo que tarda el anestesiólogo
hasta usted si está en el mismo centro (10 minutos) o en
llegar a él si no lo está (20 minutos); el tiempo
para discutir la historia clínica y la administración
de la peridural con usted y contestar sus preguntas (10 minutos);
el tiempo para limpiar la zona y administrar la peridural si no
hubiera impedimentos (10 minutos) y el tiempo que tarda el anestésico
para hacer efecto (10 minutos). El anestesiólogo puede
tomar más tiempo para insertar la inyección peridural
si usted es baja u obesa, si espera mellizos, si se le han administrado
peridurales previamente, si el tiempo entre contracciones es muy
breve, o bien las espinas óseas son muy prominentes, se
lastima un vaso. Si el dolor durante el trabajo de parto no es
demasiado fuerte, es mejor no apresurar la administración
de una peridural.
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d) ¿Cuánto dura el efecto de una peridural?
Una vez que se administra la primera dosis, la cantidad de aplicaciones
posteriores varía según el caso. Mientras que algunas
mujeres dan a luz sin necesitar dosis adicionales de analgésicos,
la gran mayoría de ellas opinan que la primera dosis deja
de hacer efecto después de pasada una hora o más.
Se administran pues dosis posteriores sin necesidad de pasar por
el procedimiento de la inserción de la aguja otra vez.
El anestesiólogo está encargado de administrar estas
dosis. Algunos centros instrumentan una alternativa: adhieren
el catéter peridural a una jeringa tipo bomba que envía
drogas continuamente del mismo modo en que lo hace la bomba endovenosa.
Este procedimiento recibe el nombre de "infusión peridural
continua". En la actualidad incluso existen bombas que le
permiten a la paciente administrarse más dosis cuando lo
cree necesario. Estas bombas son similares a las que se utilizan
para la analgesia endovenosa controlada por la paciente y la técnica
se llama "analgesia peridural controlada por la paciente".
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e) ¿Qué grado de efectividad
tiene un bloqueo peridural?
No hay ninguna duda de que una peridural es la manera más
efectiva y confiable de aliviar el dolor ocasionado por el parto.
Esto ha sido confirmado por muchas encuestas en las que entrevistaron
a cientos de miles de pacientes de distintos centros médicos
de todo el mundo. Una inyección peridural es particularmente
efectiva a la hora de aliviar el dolor de espalda y aquel causado
por las contracciones así como lo es tanto para aliviar
el dolor de recto y del orificio de la vagina. Por este motivo,
las peridurales resultan de gran ayuda en cuanto al alivio del
dolor experimentado en el momento real del parto.
| Un registro de más de cuatro mil mujeres revela que
el 85% de ellas resultaron completamente satisfechas con la
analgesia peridural y otro 10% no se manifestaron demasiado
efusivas al respecto. El 5% de las pacientes se mostraron
desilusionadas o insatisfechas en este sentido. En un sinfín
de estos casos, el motivo del desventurado resultado se debió
a un tiempo de administración poco afortunado y no
al fracaso de la técnica en sí misma. Algunas
mujeres, por ejemplo, dieron a luz en seguida de recibir a
peridural (en los siguientes veinte minutos), con lo cual
no tuvo el tiempo necesario para hacer efecto. |
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| f) ¿Se adormecen las piernas con la peridural?
En el pasado, se lograba un nivel de alivio del dolor sumamente
efectivo por medio de la administración de altas dosis
de anestésicos locales. Los resultados eran indefectiblemente
dramáticos debido a que la paciente solía decir:
"No siento más dolor. En realidad, no siento nada".
Les ha tomado un tiempo largo a los médicos darse cuenta
de que los efectos colaterales también tienen que ver
con la dosis administrada y que las peridurales en altas dosis
son poco populares e innecesarias a la vez. Se puede lograr
un nivel de alivio de dolor satisfactorio si se administran
dosis mucho menores. Después de todo, la mayoría
de las mujeres buscan que las contracciones sean más
tolerables y más fáciles de manejar, no quieren
que la sensación de dolor desaparezca por completo. Eso
se demuestra fácilmente pidiéndole a la paciente
que mida la intensidad de dolor que siente en el pico de una
contracción y preguntándole si fue tolerable o
no. La mayoría de las mujeres opinan que una dosis baja
de un cocktail peridural es perfectamente adecuado para aliviar
el dolor de las contracciones.
Con una técnica adecuada, llamada "walking epidural",
la parturienta tiene que estar en condiciones de deambular y con
un nivel satisfactorio de analgesia.

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| g) ¿Será mi trabajo
de parto más lento?
Cada madre puede responder en forma diferente a los medicamentos
peridurales. Algunas podrán tener un período breve
de contracciones uterinas disminuídas. Muchas otras,
sin embargo, son agradablemente sorprendidas al presentarse
las contracciones más cómodas y relajadas y un
trabajo de parto que progresa más rápidamente.
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| h) Combinación de anestésicos locales y opioides
peridurales
En los últimos años, las drogas opioides administradas
por vía peridural se han utilizado en algunos centros de
salud en lugar de anestésicos locales. Esos opioides se
comportan de manera bastante diferente de estos anestésicos
y no interrumpen o "bloquean" la transmisión
nerviosa. En este sentido, no causan debilidad muscular ni interfieren
con otra sensación que no sea la de dolor. Desgraciadamente,
mientras que las drogas opioides peridurales son efectivas para
aliviar el dolor postoperatorio, la mayoría de los estudios
realizados comprobaron que son inadecuados en sí mismos
durante el trabajo de parto. Al combinarse con anestésicos
locales, no obstante, resultan mucho más confiables. Además,
la inclusión de un opioide permite administrar dosis menores
de anestésicos locales. En consecuencia, la incidencia
y la gravedad de los efectos secundarios causados por dichos anestésicos
se reducen también. Por todos estos motivos, la combinación
opioide/anestésico de administración peridural local
en bajas dosis es cada vez más común.
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| i) Analgesia peridural controlada por la parturienta
Esta técnica es similar a la IV PCA. La madre se autoadministra
pequeños bolos de una mezcla de opioides y anestésicos
locales por vía peridural.
La PCEA se comenzó a usar porque se perfilaba como poseedora
de ventajas potenciales sobre los métodos de infusión
continua o la administración en bolo. Estas ventajas prevén
la autonomía de la paciente para determinar el nivel de
analgesia que necesita, un nivel sensorial titulado con más
facilidad y con una mínima dosis de drogas, analgesia óptima
con efectos colaterales mínimos, gran satisfacción
de la paciente y una menor demanda de tiempo del profesional.
En realidad, ha resultado difícil probar a ciencia cierta
que un método sea superior a otro. No obstante, la PCEA
se ha convertido en el método estándar para lograr
el alivio del dolor por vía peridural en muchos centros
de salud.
Uso clínico
Se debe establecer un bloqueo peridural satisfactorio antes de
instaurar el régimen de administración PCEA. Se
conecta el catéter peridural a una jeringa que contiene
una mezcla diluida de anestésicos locales y opioides, que
se carga en una bomba especial. El envío de la droga desde
la bomba es controlado por la madre por medio de un botón.
Cuando comienza a sentir el dolor causado por las contracciones,
ella presiona el botón y se envía una pequeña
cantidad de medicación analgésica a través
del catéter ubicado en la zona peridural. La madre puede
presionar el botón con la frecuencia que lo necesite pero
la bomba enviará la dosis de droga solamente después
de que pase cierto lapso determinado de tiempo. Este período
recibe el nombre de período de "pausa" (lockout)
y dura alrededor de 10 a 15 minutos. Este período de pausa
asegura que pasó suficiente tiempo como para que la droga
hiciera efecto antes de enviar otra dosis ya que existe un lapso
de 5 a 10 minutos desde la administración de la droga desde
el catéter hasta que comienza a hacer efecto. El período
de pausa protege a la madre de administrarse demasiada droga.
Si todavía se siente molesta por la contracción
después de que pasó el período de pausa,
puede acceder a otra dosis de medicación presionando el
botón de la bomba. Es de suma importancia que sólo
la madre maneje la bomba ya que solamente ella sabe cuánto
le duelen las contracciones y cuánto analgésico
necesita. Esto también asegura que no recibe demasiada
droga.
Si el nivel de analgesia no es el adecuado, la dosis en bolo y
el período de pausa pueden ajustarse y/o se puede administrar
más anestesia local. Algunas veces esto se complementa
con una infusión continua. El nivel de malestar de la madre
y su grado de bloqueo sensorial y motor deben evaluarse de manera
continua particularmente porque la naturaleza, el sitio y la intensidad
del dolor durante el trabajo de parto varían.
La PCEA es una alternativa útil y segura para proporcionar
analgesia durante el trabajo de parto en tanto y en cuanto las
dosis en bolo de anestésicos locales diluidos sean pequeñas,
el período de pausa de la bomba y las dosis máximas
por hora son los apropiados y la madre recibe evaluaciones frecuentes
por parte del anestesiólogo.
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j) Técnica combinada intratecal - peridural
Se puede lograr aliviar el dolor de una mujer en trabajo de parto
utilizando una combinación de drogas administradas por
vía espinal y por vía peridural.
Antecedentes y fundamentos para su uso:
Los opioides intratecales (opioides administrados a través
de la ruta espinal) actúan sobre los receptores opiáceos
presentes en la médula espinal y alteran la transmisión
de los estímulos de dolor y en definitiva modifican la
percepción del dolor.
Los opioides intratecales pueden proporcionar gran alivio del
dolor durante el trabajo de parto sin que esto afecte la firmeza
muscular y la presión sanguínea. Estos últimos
son efectos colaterales que se producen con el uso de anestésicos
locales administrados por vía peridural como consecuencia
de una acción poco específica del anestésico
local en altas concentraciones sobre estos nervios. Los opioides
espinales son muy efectivos en el alivio de del dolor en el comienzo
de la primera etapa del trabajo de parto. Sin embargo, estos opiodes
intratecales por sí solos no tienen el mismo efecto a la
hora de calmar los dolores fuertes y localizados característicos
de la última parte de la primera etapa y la segunda etapa
del trabajo de parto.
La analgesia peridural cuenta con la desventaja de que los efectos
del anestésico local puede demorarse hasta 10 minutos después
de que el catéter está en posición. Este
proceso puede durar un poco más si se utilizan concentraciones
muy diluidas para evitar la debilitación muscular. Este
tiempo no es en realidad excesivo en sí mismo. De cualquier
modo, si los sumamos a los demás factores que pueden afectar
el tiempo que puede tardar una peridural en hacer efecto, puede
pasar hasta una hora desde el momento en que la paciente pidió
la peridural hasta que se siente notablemente más aliviada.
Debido a que muchas mujeres prueban otros métodos de alivio
del dolor antes de pedir una peridural y para el momento en que
la requieren ya sienten dolores intensos, este retraso puede ocurrir
en el peor momento. Por otro lado, una vez que se alcanzó
el estado de analgesia, es posible prolongarlo indefinidamente.
Los opioides intratecales suministran alivio del dolor de manera
casi inmediata. Siendo que se inyectan de una sola vez, tienen
un período de acción determinado y muchas mujeres
requieren algún complemento analgésico antes del
parto. Para sobrepasar estas limitaciones, algunos anestesiólogos
especializados en obstetricia combinan las técnicas de
inyección de opioides en la zona espinal y de analgesia
peridural. La primera asegura el comienzo inmediato de un estado
de analgesia intensa mientras que la segunda permite mantenerlo
durante períodos prolongados, además de proporcionar
más flexibilidad para responder a las circunstancias cambiantes
del trabajo de parto y del parto mismo.
Se administra una dosis inicial de opioide (fentanilo o sufentanilo)
a través de la ruta espinal a veces combinado con una dosis
pequeña de algún anestésico local (bupivacaína).
A pesar de que es cierto que el alivio del dolor que se obtiene
de esta manera tiene una duración determinada (aproximadamente
de1 a 2 horas), se coloca en el mismo momento un catéter
peridural que se puede utilizar más tarde para administrar
pequeñas dosis intermitentes de bupivacaína con
fentanilo por vía peridural cuando el efecto de la analgesia
inicial se disipa. Esta técnica produce un grado de analgesia
rápido y confiable y preserva la capacidad motora, lo cual
hace que la mayoría de las mujeres puedan incluso caminar.
Para muchas de las madres estas son ventajas fundamentales.
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| k) ¿Cuáles son los
problemas que pueden causar las peridurales?
Probablemente resulte razonable presumir que al momento de considerar
la analgesia peridural toda mujer tenga dos preguntas básicas
para hacer:
- ¿Qué beneficio puede representarme?
- ¿Qué riesgo puede presentar para mí y
para mi bebé?
Todo anestesiólogo realiza este tipo de análisis
"riesgo - beneficio" para toda mujer en trabajo de parto
que requiere la aplicación de un analgésico por
vía peridural. Existen pocos procedimientos en medicina
que no implican una larga lista de problemas potenciales relacionados.
Según ciertas investigaciones, algunas de estas complicaciones
son más factibles de ocurrir mientras que otras ocurrirán
muy rara vez. Si el procedimiento no representara ningún
beneficio, entonces no habría justificativo para llevarlo
a cabo. Si, por el contrario, los beneficios exceden los riesgos,
el procedimiento está justificado con menos dubitación.
Recurrir a una anestesia general para llevar adelante una cirugía
es un buen ejemplo de esto. Siendo las circunstancias diferentes,
la balanza de la decisión se inclinará en una u
otra dirección.
Resulta imperioso que se mantengan los estándares de seguridad
en un nivel que asegure que las complicaciones graves que derivan
del cuidado médico se reduzcan a su mínima expresión.
Australia tiene el récord mundial de seguridad en anestesia.
La tasa global de mortalidad por anestesia es de 1/20.000. Los
analgésicos administrados por vía peridural traen
consigo la característica de ser la causa potencial de
muchas complicaciones. Algunas de ellas son relativamente comunes
pero no revisten gravedad. Otras, por su parte, son extremadamente
raras y graves. Algunas de estas complicaciones graves son parálisis
permanente, detención cardíaca y muerte. Estos contratiempos
ocurren en un rango de entre 1/20.000 a 1/1.000.000 en pacientes
en trabajo de parto. La analgesia peridural ha sido una práctica
de rutina durante cuarenta años. En hospitales con unidades
de obstetricia densamente pobladas es común que el 50%
de las mujeres reciban este tratamiento para lograr el estado
de analgesia durante el trabajo de parto y el 90% de ellas para
una cesárea. Es una práctica que demostró
ser muy segura. Esto se debe en gran medida al alto estándar
de capacitación de los anestesiólogos que la realizan.
Los anestesiólogos son médicos especializados.
Los problemas que presentan las peridurales pueden dividirse en
(1) dificultades técnicas al insertar la jeringa peridural
y al pretender hacerla funcionar bien, (2) problemas relacionados
la dosis de anestésicos locales administrados y (3) otras
complicaciones.
Problemas técnicos
Dolor de cabeza - dolor de cabeza derivado de una punción
intradural.
Aproximadamente el 1% de las mujeres experimentará un dolor
de cabeza de moderadamente intenso a muy intenso después
de la administración de analgésicos intratecales
o por punción accidental de la duramadre.
El espacio peridural está relativamente vacío y,
por lo tanto, la distancia diametral es muy pequeña. Si
se inserta demasiado la aguja peridural puede perforar la membrana
(la duramadre) que forma el saco espinal. Recuerde que al nivel
al que se administra una peridural, el saco espinal contiene los
nervios espinales que viajan hasta la pelvis y las piernas por
el sacro y el líquido cefalorraquídeo (CSF). De
existir una perforación en la duramadre, el fluido podría
gotear dentro del espacio peridural. Esta pérdida de líquido
podría causar dolor de cabeza con "baja presión".
A pesar de que el CSF se genera en forma continua - hay alrededor
de 150ml de CSF y se fabrican 600ml por día, con lo cual
se absorbe continuamente -, con un orificio en la duramadre, la
pérdida sería mayor de lo usual y la presión
en el cerebro y la médula dorsal sería menor. Es
esta baja presión la que ocasiona el dolor de cabeza derivado
de una punción de la duramadre. Esto también explica
el hecho de que el dolor de cabeza se sobrelleva mejor si la paciente
está recostada ya que existe menos fluido que salga del
cerebro y estimule las estructuras sensibles del dolor.
El dolor de cabeza se manifiesta de manera más frecuente
en la parte anterior y posterior de la cabeza y el cuello y se
vuelve más intolerable si la paciente está sentada
o parada. Generalmente se desarrolla en dentro de las 18 horas
posteriores a la administración peridural y dura 4 ó
5 días. No es muy frecuente pero puede durar más
tiempo. Que el dolor se termine indica que el cuerpo ha sellado
el orificio en la duramadre y que el CSF volvió a su curso
normal. La gravedad varía. Un dolor de cabeza derivado
de la punción de la duramadre puede ser leve e irse solo.
No es muy común pero puede ocurrir que éste sea
tan intenso que imposibilite a la madre para alimentar y cuidar
a su bebé.
En sí misma, una punción accidental de la duramadre
no se considera una complicación grave. De hecho, es un
acto deliberado en la técnica de administración
de anestésicos espinales o de la combinación espinal
- peridural. El espesor de las agujas utilizadas para anestésicos
espinales es mucho menor que el de las usadas para las peridurales,
lo cual provoca una punción mucho menor y un dolor de cabeza
es poco intenso en términos generales.
Los dolores de cabeza causados por punciones de la duramadre tienen
tratamiento. Las cosas que pueden ayudar a aliviar el dolor de
cabeza son el reposo, la ingesta de bastante líquido, cafeína
y analgésicos comunes como el paracetamol. Si todo esto
fracasa, entonces el tratamiento más efectivo es un "parche
de sangre". Este es un procedimiento simple que implica la
administración de otra peridural pero esta vez que contenga
su propia sangre y se inyecte por la aguja para "emparchar"
el orificio. Esto soluciona de manera completa y permanente el
problema del dolor de cabeza en el 80% de las mujeres en un lapso
de horas. En el porcentaje restante, el dolor de cabeza no se
va o vuelve al poco tiempo. Si esto no funciona, un segundo parche
de sangre soluciona el problema en el 95% de los casos.
Dolor de espalda
El dolor de espalda es muy frecuente después del embarazo
y del trabajo de parto. Es probable que siente cierta sensibilidad
anormal en el lugar donde estuvo colocada la aguja durante una
semana. El 10% de las mujeres sentirán dolor en la parte
inferior de la espalda ya sea durante el embarazo o bien cerca
del momento del parto. La probabilidad de sufrir dolores de espalda
después del parto son las mismas ya sea que haya recibido
o no analgésicos peridurales durante el trabajo de parto.
Daño a los nervios
Alrededor de 1 mujer en 3000 que han tenido un bebé sufrirá
daños temporarios en los nervios periféricos. Esto
ocurre generalmente durante el parto como consecuencia de la tracción
o la presión directa de la cabeza del bebé. Es también
posible que se dañen con el uso de instrumentos tales como
fórceps y peridurales. Sin embargo, la incidencia es la
misma ya sea que se haya utilizado una peridural o no.
Los signos que sugieren la existencia de daño en los nervios
periféricos se manifiestan en el área con adormecimiento,
debilidad o dolor. Aparecen más comúnmente en las
piernas pero también pueden exteriorizarse en el control
de esfínteres uretrales y anales. Más del 90% de
las pacientes con estas complicaciones se recuperan por sí
solas. Un estudio de importancia reveló que de 50 casos
reportados, todos se resolvieron por completo o en su mayoría
en un lapso de 12 semanas.
Daño permanente a la médula espinal
Es tan raro que se derive una parálisis permanente que
no existen cifras claras de su incidencia. Una encuesta reciente
de 500.000 casos realizada en el Reino Unido no reveló
la existencia de un solo caso. Según la información,
se ha registrado un solo caso en Australia. En este caso, la paciente
tenía una malformación extraña de los vasos
sanguíneos que rodean la médula espinal. Esto era
desconocido por la paciente y derivó en la aparición
de un coágulo sanguíneo que le causó la compresión
de la médula espinal.
Los anestesiólogos consideran que esta es una complicación
extremadamente grave, potencial pero e la vez muy extraña
derivada de la analgesia peridural. La experiencia provista por
la población quirúrgica en general revela que este
riesgo aumenta en pacientes que medicación para problemas
de sangre o que sufren desórdenes relacionados con la coagulación
de la sangre. Esto también puede ocurrir en presencia de
un cuadro de hipertensión grave durante el embarazo. Los
anestesiólogos siguen lineamientos conservadores a la hora
de alertar a las mujeres que están en trabajo de parto
de los riesgos. Pueden realizarse análisis de sangre que
proporcionarán información acerca del estado de
la coagulación de la madre.
La médula espinal podría dañarse en forma
permanente si se produjera una infección. Por este motivo,
se hace hincapié en la utilización de una técnica
estéril similar a las utilizadas en operaciones quirúrgicas.
Problemas relacionados con las dosis de anestésico
locales
El anestésico local que se inyecta en el espacio peridural
tiene la característica de poder bloquear todos los nervios
con los que entra en contacto, no solamente los "nervio del
dolor". Por esto se entiende que los nervios que alimentan
el sentido del tacto, la capacidad muscular y el "tono"
de los vasos sanguíneos. Estos últimos son parte
del control de la presión sanguínea.
Hipotensión (Presión sanguínea baja)
La presión sanguínea inevitablemente baja (cuadro
de hipotensión) después de la administración
de una peridural. Existen dos razones de peso para que esto ocurra.
En primer lugar, la presión sanguínea está
casi siempre alta antes de la inserción de la peridural,
por la sencilla razón que la paciente generalmente está
dolorida. Una vez que el dolor se calma, la presión sanguínea
comienza a descender (a lo normal) otra vez. La segunda razón
que justifica esta caída de la presión sanguínea
es que la peridural relaja los músculos que se encuentran
en las paredes de los vasos sanguíneos. Esto significa
que los vasos que estuvieran contraídos por el dolor ahora
se dilatan. Esto provoca que la sangre comience a circular por
más vasos sanguíneos.
Estos efectos circulatorios no revisten gran importancia si es
que usted no está recostada boca arriba. En este caso,
corre riesgo de sufrir una hipotensión supina. Como comprenden
que un cuadro de hipotensión es un efecto esperable de
la analgesia por peridurales, los anestesiólogos insertan
una cánula y comienzan una terapia endovenosa que es anterior
a la administración del analgésico. Para hacer esto,
ellos se aseguran que usted esté recostada de costado.
Debido a que se toma esta medida preventiva, es poco común
que le baje la presión sanguínea cuando se utilice
la peridural como método analgésico durante el trabajo
de parto. No obstante esto, la presión sanguínea
es monitoreada de cerca y se cuenta con fluidos o medicación
adicional para mantenerla normal.
Uno de los primeros signos de que una peridural está haciendo
efecto es que los pies comienzan a sentirse tibios y secos. Esto
secunda un aumento en la sangre que llega a la piel y el bloqueo
de los nervios que rodean a las glándulas sudoríparas.
(Otro de los primeros signos del éxito de la terapia es
que los pies pierden la sensación de cosquillas. De manera
que si usted sufre de pies sudorosos, fríos y cosquillosos,
una peridural es la cura instantánea). La hipotensión
causa en algunas personas la sensación de desmayo y náuseas
pero estos síntomas generalmente desaparecen si se acuestan
de costado y recibe una infusión endovenosa. Para algunas
personas el estado de hipotensión ha sido motivo de gran
preocupación. Sin embargo, rara vez reviste importancia
y, en cualquier caso, se revierte con facilidad. Es el flujo sanguíneo
más que la presión sanguínea lo que cuenta:
un cuadro de presión baja no necesariamente significa que
se haya alterado el flujo sanguíneo. Como ya hemos visto
con otros efectos colaterales causados por una peridural, la hipotensión
probablemente también dependa de la dosis administrada.
Estos cuadros parecerían ocurrir más a menudo después
de dosis más altas: por ejemplo, la necesaria durante una
operación cesárea.
Si la presencia de un cuadro de hipotensión no responde
a un cambio en la postura y a los fluidos endovenosos, entonces
se trata con facilidad agregando a la infusión una droga
que causa la contracción de los vasos sanguíneos.
La droga que más comúnmente se utiliza es la efedrina
y actúa en el lapso de minutos y es perfectamente segura.
Escalofríos
Cuando se utilizan exclusivamente anestésicos locales,
es muy común que la paciente sufra escalofríos después
de una peridural. En un estudio llevado a cabo hace unos años,
el 50% de las mujeres tenían escalofríos incontrolables
inmediatamente después de la inserción. La mayoría
de las mujeres no estaban particularmente preocupadas por esto
a pesar de que el 13% describió la sensación como
"muy irritante". Resultó extraño descubrir
que aquellas que acusaban sentir escalofríos no tenían
frío. El factor que causa los escalofríos está
lejos de ser clara. El estudio demostró que se podía
controlar de manera muy efectiva administrando una pequeña
dosis de petidina peridural. Si bien es posible que otras drogas
opioides sean igualmente efectivas, esto todavía no se
ha confirmado. En la actualidad, se ven muy pocos casos de escalofríos.
La introducción del cocktail peridural prácticamente
eliminó la aparición de este signo.
Distensión de la vejiga
La poca firmeza de los músculos derivada de la administración
peridural podría ser la causa potencial de retención
de orina.
Este inconveniente se reduce con la utilización de soluciones
diluidas de anestésicos locales los cuales preservan las
sensaciones de la vejiga. Por otro lado, el funcionamiento de
la vejiga es parte de cuidado normal dispensado por las obstétricas
durante el trabajo de parto. Es probable que se requiera la colocación
de un catéter en forma temporaria para asegurar que la
vejiga drene.
Existen pocos datos claros que describan el alcance del problema.
Es bastante común percibir la disminución de la
función de la vejiga después de un embarazo. Sin
embargo, al igual que el daño temporario provocado a un
nervio y el dolor de espalda, éste deriva del proceso normal
del nacimiento y no existe ninguna evidencia de que la analgesia
peridural aumente esta complicación. A pesar de esto, es
una causa potencial de tal distensión y hasta tanto se
disponga de datos más claros, resulta apropiado incorporar
el procedimiento de cuidado de la vejiga en el manejo de las mujeres
que reciben analgesia peridural.
Adormecimiento y debilidad de las piernas
Los anestésicos locales son la causa potencial del adormecimiento
y debilidad de las piernas. En este caso, va a sentir las piernas
pesadas, va a tener menos control sobre ellas y podrá levantarse
de la cama por sus propios medios. El grado en que esto ocurre
depende en gran medida de la intensidad del anestésico
local administrado así como también de la cantidad
aplicada. El anestesiólogo va a variar la dosis según
la situación. Por ejemplo, si a usted van a realizarle
una cesárea, el bloqueo debe ser considerable; por lo tanto,
la dosis de anestésico local que recibirá local
puede provocarle que no sienta o no pueda mover las piernas. Si
usted está atravesando los primeros momentos del trabajo
de parto, empero, podemos administrarle una dosis mucho más
liviana, lo cual significa que las contracciones no van a dolerle
más pero usted podrá sentirla. Las piernas van a
verse menos afectadas también. Dado este caso, podrá
caminar. Algunos centros de salud permiten a las mujeres caminar
con el proceso de analgesia peridural en progreso.
Hipotensión supina
Permanecer acostada boca arriba durante cierta extensión
de tiempo durante las últimas semanas del embarazo es perjudicial
ya que interfiere con la circulación. Esto se debe a que
el peso del bebé comprime dos grandes vasos sanguíneos
(la aorta y la vena cava) que se encuentran delante de la médula
espinal y llevan sangre a la mitad inferior del cuerpo y la traen
de regreso al corazón.
La compresión de estos vasos puede restringir severamente
el flujo de sangre a las piernas y a algunos de los órganos
abdominales internos, incluido el útero. Si esto se prolonga
durante más de algunos minutos, puede interferir con la
provisión de oxígeno a su bebé y causar signos
de sufrimiento (por ejemplo, disminución del ritmo cardíaco).
La compresión de la vena cava también interfiere
pero esta con el retorno de la sangre al corazón. En consecuencia,
la presión sanguínea disminuye y provoca síntomas
tales como sensación de desmayo, mareos y náuseas.
La compresión de estos vasos de manera imprevista es particular
de los seres humano: ningún otro mamífero descansa
o duerme acostado boca arriba.
Por estas razones, usted debería evitar acostarse boca
arriba durante las últimas semanas del embarazo. Es mucho
mejor descansar o dormir acostada de costado. Si a usted le gusta
acostarse boca arriba, entonces coloque una almohada debajo de
parte de la cola así está bien inclinado hacia el
costado. Esto debería ser suficiente para sacar el peso
del bebé de estos importantes vasos sanguíneos.
Muchas de las mujeres en trabajo de parto descubren también
que las contracciones son más dolorosas cuando se encuentran
acostadas boca arriba. Si le piden que adopte la posición
reclinada boca arriba con el propósito de realizar una
revisación interna, el dolor puede ser algunas veces abrumador.
La situación puede mejorarse una vez más si adopta
una posición más erguida tan pronto como termina
la revisación. (Así busque a alguien que la ayuda
a moverse cuando termine la revisación.)
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| l) Mantenimiento de la analgesia peridural durante
el trabajo de parto y el parto
Después de que colocó la peridural, se puede mantener
una analgesia continua durante el trabajo de parto mediante la
administración de soluciones con anestésicos locales
(opioides) en dosis intermitentes en bolo, infusión continua
o bien la técnica de analgesia peridural controlada por
la paciente (PCEA). Todas estas técnicas fueron diseñadas
en un intento por administrar analgésicos de manera satisfactoria
y continua y minimizar los efectos colaterales tales como la debilitación
muscular. A pesar de las ventajas y desventajas relativas de los
diferentes regímenes, ha resultado difícil probar
la superioridad de un método sobre otro. Los hospitales
usualmente ofrecen uno de ellos.
I. Anestésicos locales en dosis intermitentes en bolo
Es posible que una obstétrica o un anestesiólogo
administren Anestésicos locales en dosis en bolos intermitentes
o una mezcla de anestésicos locales y opioides. La duración
de la sensación de alivio del dolor obtenida con una sola
dosis es diferente en cada mujer. La peridural permanece en el
lugar durante todo el proceso y, en consecuencia, no requiere
su reinserción con cada dosis. Los regímenes que
contemplan la repetición de la administración de
la droga se utilizan generalmente en aquellos hospitales que ofrecen
"peridurales andantes". Estas tienen un buen récord
de seguridad.
II. Analgesia peridural por infusión continua
Una infusión peridural continua de anestésicos locales
funciona según los mismos principios que la administración
de un opioide por vía endovenosa en relación con
el hecho de que mantienen constantes los niveles de analgesia
durante el rango en el que se requiere tal estado. La diferencia
está en que estos niveles hacen referencia a aquellos del
espacio peridural y los de la sangre. Las infusiones de anestésicos
locales por vía endovenosa pueden utilizarse en algunas
circunstancias en las que existe un estado de dolor crónico
pero que el grado de alivio producido por estos no es demasiado
confiable para calmar el dolor causado por el trabajo de parto.
Durante el trabajo de parto, se requiere la administración
de cierta dosis dentro del espacio peridural con el fin de mantener
el nivel de bloqueo nervioso necesario para calmar el dolor en
las diferentes etapas.
Las infusiones peridurales permiten que la paciente disfrute de
un estado de analgesia confiable y a la vez continuo. Además,
la intensidad y el grado de bloqueo sensorial pueden ser atribuidos
a los niveles variables de analgesia requeridos durante el parto.
Se nota asimismo la reducción en el riesgo potencial que
se les atribuye a los bolos reiterados de anestésicos locales
que se inyectan en inadvertidos en un vaso sanguíneo o
en el saco espinal. Por otro lado, las infusiones continuas pueden
conceder cierta estabilidad al sistema cardiovascular de la madre,
lo cual disminuye el riesgo de hipotensión. Algunos estudios
arrojaron que la aplicación de una técnica de infusión
continua requiere de menor cantidad de inyecciones de bolos complementarios,
comparado esto con una técnica de administración
de bolos reiterados intermitentes. No obstante, otros estudios
han demostrado que la primera técnica requirió la
administración de dosis totales mayores de anestésicos
locales. Una infusión continua proporciona buen nivel de
analgesia al periné pero, con el correr del tiempo, puede
acumularse y derivar en un bloqueo motor importante. No es necesario
aclarar que esta técnica exige la existencia de una bomba
de infusión continua y generalmente significa que la futura
mamá debe permanecer en la cama.
ll) Los efectos de las peridurales en el recién nacido
El efecto que los analgésicos regionales (peridural, espinal,
espinal combinada) tienen en el recién nacido han sido
muy investigados. El efecto general es que no perjudica ni ayuda
al bebé.
La existencia de dolor intenso puede provocar una respuesta de
estrés cuando la experimenta una mujer durante el trabajo
de parto. A pesar de se hayan pronunciado diferencias en la filosofía
y la aplicación técnica de los diversos métodos
de alivio del dolor durante el parto, muchos han concordado en
que el estrés puede interferir con el normal progreso del
el trabajo de parto y puede acrecentar la percepción del
dolor. Los efectos del estrés en la madre puede además
transmitirse al feto.
Toda técnica utilizada durante el trabajo de parto que
disminuya el estrés de la madre debería beneficiar
al niño. La analgesia peridural ha demostrado tener este
efecto.
En condiciones de estrés, el cuerpo arroja sustancias al
sistema circulatorio y que producen los nervios llamadas "cateolaminas":
adrenalina (epinefrina) y noradrenalina. Estas causan el efecto
de poder mejorar la capacidad del cuerpo de manejar situaciones
de estrés. Por ejemplo: aumentar la frecuencia cardíaca
y mejorar el flujo de sangre a los músculos en contracción
nos permite huir a una situación de seguridad con mayor
rapidez. Esto recibe el nombre de respuesta "luchar o huir".
No es una respuesta específica y tiene una infinidad de
detonantes. Como consecuencia, el beneficio que se obtiene de
este mecanismo variará según la persona y el caso.
Por ejemplo: se eliminarán catecolaminas en una persona
que ha sufrido pérdida de sangre. Podría hasta salvarle
la vida en este caso en particular.
Las catecolaminas liberadas durante el trabajo de parto que derivan
de una sensación de dolor o ansiedad provocará poco
beneficio a la madre o al feto en condiciones normales. La adrenalina
circulante puede disminuir la fuerza y la sincronía de
las contracciones uterinas. Puede ocasionarse un trabajo de parto
'no coordinado' debido a que el cuello dilata mucho más
lentamente. Muchos trabajos de investigación han tratado
el efecto de las peridurales en el progreso del trabajo de parto.
La paradoja de "acelerar" un trabajo de parto de progreso
pobre se ha atribuido a la disminución en la producción
de estas catecolaminas en la madre una vez que logra un nivel
satisfactorio de analgesia.
El estrés también tiende a acelerar la respiración
de las personas. Esta aceleración puede causar, durante
el trabajo de parto, la exhalación excesiva de dióxido
de carbono que deriva en un desequilibrio de la base ácida
de la madre (pH). Podría volverse alcalótica. Esta
condición podría reducir el envío de oxígeno
al feto. También podría causar esto la existencia
de cantidades excesivas de catecolaminas. Cuando se le envía
una cantidad insuficiente de oxígeno al feto, éste
reacciona con una respuesta de estrés similar. En el feto,
la respuesta al sufrimiento será causada por asfixia. Podemos
monitorear al feto para descubrir signos de sufrimiento de muchas
maneras. Un aumento en la frecuencia cardiaca del feto, un patrón
característico en el trazado cardiográfico o la
presencia de defecación en el líquido (meconio)
son algunos ejemplos.
La analgesia peridural ha demostrado ser beneficiosa en algunos
trabajos de parto ya que normaliza los niveles de catecolaminas
y el patrón de respiración de la madre. La madre
se relaja, las contracciones uterinas recobran su efectividad
y aparecen menos signos de sufrimiento fetal. Estos efectos, no
obstante, no son para nada predecibles.
Las peridurales suelen también ser las causas potenciales
del sufrimiento del feto. Por lo común se considera que
no causarán este efecto si la peridural se administra de
modo adecuado. Los niveles de drogas anestésicas locales
y de opioides en el torrente sanguíneo de la madre durante
una analgesia peridural de rutina no tiene ningún efecto
adverso en el feto. El niño no nace "dopado y sin
respuesta", por ejemplo. Si la madre sufre algún problema
con la peridural, por ejemplo, hipotensión aguda, entonces
la condición del feto puede verse comprometida.
El envío de oxígeno al feto está determinado
por la concentración de oxígeno en la sangre de
la madre y el flujo de sangre a la placenta.
La concentración de oxígeno en la sangre de la madre
puede disminuir si ella está demasiado sedada. Como lo
explicamos en la sección sobre opioides y el recién
nacido, no hay razón para esperar que esto ocurra durante
el trabajo de parto. Puede, sin embargo, ocurrir si el nivel de
bloqueo peridural aumenta lo suficiente para debilitar los músculos
respiratorios de la madre. Este es problema potencial que presenta
la anestesia en las cesáreas, en las que se requiere de
altas concentraciones de anestésicos locales. Las soluciones
diluidas utilizadas durante el trabajo de parto hace de esta una
complicación rara (y tratable) en este contexto.
Por último, una inyección involuntaria de una gran
cantidad de anestésico local puede causar que la madre
entre en un colapso. Esto también pondría en riesgo
el envío de oxígeno al feto. Esta también
es una complicación que ocurre rara vez.
Una disminución aguda y no tratada de la presión
sanguínea de la madre puede mermar el flujo de sangre a
la placenta de manera que el envío de oxígeno al
feto resulte insuficiente. Puede asimismo ocurrir un cuadro de
hipotensión supina cuando está en progreso la peridural.
En esto reside la importancia de que la madre deba estar acostada
de costado o con la cadera levantada en una almohada.
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| m) ¿ Y si el parto debe
terminar en cesárea?
Para partos por operación cesárea se puede administrar
con seguridad anestesia peridural, raquídea o general.
La selección depende de varios factores incluyendo sus
propias preferencias y las condiciones médicas de usted
y su bebé.
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| n) ¿ Cómo se administra
el bloqueo peridural para una cesárea?
Si a usted se le ha colocado un catéter peridural durante
el trabajo de parto y fuera necesario un parto por cesárea,
es posible que su anestesiólogo le inyecte a través
del mismo catéter medicamentos anestésicos más
concentrados.
Esta concentración más fuerte de anestésico
convierte la analgesia a anestesia, la cual es necesaria para
adormecer el abdomen entero para la incisión quirúrgica.
Si usted no tuviera analgesia peridural durante su trabajo de
parto por cesárea y prefiriera tener un bloqueo peridural
durante el parto por cesárea, frecuentemente hay tiempo
suficiente para comenzar la anestesia peridural.
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| o) ¿ Qué es la anestesia
raquídea?
La anestesia raquídea se aplica usando una aguja mucho
más fina en el mismo lugar de la espalda donde se aplica
un bloqueo peridural. Las diferencias principales entre las dos
son que se necesita una dosis de anestésico mucho menor
para el bloqueo raquídeo, y que ésta se inyecta
directamente dentro del saco del líquido espinal. Una vez
que el anestésico espinal ha sido inyectado, el comienzo
del adormecimiento es bastante rápido. Ocasionalmente puede
ocurrir dolor de cabeza después de la anestesia raquídea.
Si es persistente puede también ser tratado.
|
| p) ¿Cuándo se usa anestesia general?
Se usa anestesia general cuando está contraindicado el
bloqueo por razones obstétricas o clínicas. Puede
comenzarse rápidamente y causa una pérdida de conocimiento
rápida; por lo tanto se usa cuando se requiere un parto
vaginal o por cesárea urgente, tales como en los casos
que hay problemas con el bebé o hemorragia vaginal. En
estas circunstancias, la anestesia general es bastante segura
para el bebé.
Uno de los peligros más significativos durante la anestesia
general es causado por alimentos o líquido en el estómago
de la madre. El trabajo de parto usualmente causa que permanezcan
en el estómago alimentos no digeridos y ácidos.
Durante la pérdida de conocimiento, estos pueden volver
a la boca e irse a los pulmones donde pueden causar daño.
Su anestesiólogo, por lo tanto, toma precauciones extras
para proteger sus pulmones, tales como colocar un tubo de respiración
adentro de suboca y tráquea una vez que usted esté
dormida. Es posible también que le den un antiácido
para neutralizar el ácido en el estómago antes del
parto por cesárea. Es mejor recordar, sin embargo, que
USTED NO DEBE COMER NI BEBER NADA UNA VEZ QUE EMPIECEN LOS DOLORES
DE PARTO, no importa cuáles fueran sus planes para el parto
o control del dolor. A veces, durante el trabajo de parto, se
permiten pequeños sorbos de agua o trocitos de hielo con
el consentimiento del médico.
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